viernes, 19 de enero de 2007

Coches Sónicos.

Es curioso. Apenas ha salido el solete un par de días, y ya están las calles de Pamplona atiborradas de estruendos sonoros sobre ruedas, que a su vez sujetan una carrocería de diseño (como las villavesas), que a su vez albergan unos motores con cuadras y cuadras de potencia rugiendo en cada semáforo, que a su vez trasladan a pintorescos personajes que no hacen más que contar el número de cabezas que se giran al paso de su discoteca ambulante. Vamos a intentar explicarte, en rigurosa primicia, los posibles motivos de estos discocars:

· Comercial: los conductores de dichos vehículos sónicos son representantes de diferentes marcas de radios, altavoces, etapas de potencia, etc… por lo que dichos artefactos resultan ser una publicidad gratuita.

· Físico: los conductores de dichos vehículos son sordos, pero sordos sordos, por lo que para no molestar al resto de la manzana donde está ubicada su vivienda, se pasan la vida en el coche sónico. Obviamente, deben bajar las ventanillas para que los cristales tintados no estallen al compás del último éxito acidhousetrancehiphopiano (aunque entonces no sé para qué están tintados).

· Solidario: los conductores de dichos vehículos han descubierto que no todo el mundo puede llevar semejantes inversiones acústicas en su utilitario, por lo que comparten, de una manera totalmente altruísta, su equipación de tropecientos watios prologic intercooler refrigerada por vaho.

· Reivindicativo: en una sociedad donde la comunicación entre las personas está reduciéndose al teléfono móvil e internet, los conductores de estos vehículos han decidido organizar una protesta, consistente en interrumpir las conversaciones basadas en la telefonía móvil que se establecen en todos y cada uno de los semáforos de Pamplona. Incluso llegan a interrumpir la conversaciones entre el portal y el décimo piso basada en el porterillo automático. Actualmente están estudiando la manera de introducir los “tuiter” y el “subwofer” por correo electrónico para sabotear internet.

· Competitivo: los conductores de dichos vehículos tienen una máxima: “mi coche sónico es más coche sónico que el tuyo”. Esto lleva consigo una precipitada carrera por conseguir el altavoz más gordo, el loro más ultrameganuevo y la serie de aditivos “totalmente necesarios” para que el coche se convierta en una discoteca ambulante en la que solo faltan las gogos y las jaulas (aunque he visto cosas parecidas). Ni que decir tiene que dicha carrera tiene una traducción económica de las de seis cifras y olvídate del uno delante.

No obstante, y para aquellos ciudadanos que se sientan molestos con los mencionados estruendos sobre ruedas, me gustaría hacerles pensar que en el fondo deberíamos estarles agradecidos, ya que vamos a imaginar por un instante que en vez de discos, los conductores de dichos vehículos se dedicasen a cantar al mismo volumen y con el mismo “buen gusto” con el que llevan la música… horrible ¿no?.

No hay comentarios: