miércoles, 31 de enero de 2007

LA BODA

La Boda, o cómo conseguir un día inolvidable sin llegar a satisfacer a todos los pajaritos que nos rondan la cabeza para evitar convertirlos en auténticos buitres leonados de la Sierra de Aralar.

Entendemos como Boda aquella situación referida a un día concreto en el que dos personas se prometen fidelidad el uno al otro delante de un altar y observados por decenas o cientos (pueden llegar a miles si sales en determinadas revistas) de personajes completamente disfrazadas para la ocasión. La Boda no se resume a este acto concreto, sino que se complementa con una serie de actos, denominados básicos, y otra serie de elementos más o menos originales, denominados complementarios, siempre marcados por las pautas de la moda, la experiencia y el bolsillo.

La Boda, como acto de fe y amor, costumbre y tradición, deseo y pasión, se origina cualquier día, a cualquier hora, en cualquier sitio, siempre dentro de una relación estable entre dos personas. Existen otros procederes más violentos, pero no vamos a entrar en ello para evitar herir sensibilidades futbolísticas. Como decíamos, la Boda se plantea de largo. Un día, sin venir a cuento, una de las partes de la pareja, normalmente siempre la misma, descubre que falta algo en uno de sus dedos de la mano, todavía sin llegar a saber qué puede ser. La parte restante de la pareja, indiferente al peligro que se le avecina, pregunta qué es lo que quiere en ese “dedito tan precioso” y ¡zas!.. la boda está en marcha.

Desde ese preciso momento, el camino a recorrer es largo, tortuoso y lleno de trampas en las que muchas parejas caen sin apenas darse cuenta.

Existen infinidad de manuales que enseñan como plantarse en una isla del caribe con los anillos en los dedos sin tener problemas a la vuelta con algún Banco, algún Hostelero o algún Juez de Instrucción. Estos pueden ser los pasos a seguir:

1. Una vez consensuada la necesidad de realizar ese acto demostrativo del cariño hacia la pareja y hacia los padres propios y hacia los padres de la pareja, es completamente necesario fijar una fecha de ejecuci.. estoooo, del calendario para contraer matrimonio (curiosa palabra esta de contraer). Esta fecha no podrá ser más cercana al año, como luego veremos, ni más lejana a los 10 años, porque entonces es mentira que te casas, listo. Por otro lado, es importante analizar la posible incidencia metereológica del día en cuestión. En esta posibilidad tenemos que tener en cuenta detalles como el viaje (temporada alta, super alta o extrema), la ropa (hay bufandas muy bonitas pero no pegan con un vestido escotadísimo), etc...

2. Ya tenemos fecha. Es obligatoria la adquisición de una agenda nueva, con su calendario, su boligrafo y su canesú (es recomendable incorporar una calculadora). En ella iremos anotando todos y cada uno de los detalles que nos hacen falta para esas 24 horas tan ilusionantes. (La ilusión es lo último que se pierde).

3. Confeccionar, entre risas y bromas (el que ríe el último ríe mejor), una presunta lista de invitados e invitadas a nuestro enlace (sobra ya la palabra boda). En esta primera lista incluiremos a la familia hasta el tercer grado de parentesco, a los compañeros del equipo de futbito, a las amigas del colegio, cuadrillas múltiples donde reímos y cantamos y como no, a los jefes del curro. Esta lista no la volveremos a tocar hasta tres meses antes de la fecha.

4. Él ya no es él, ni ella es ella. Desde este momento sois Novio y Novia. Es más elegante y en muchos sitios es más fácil llamar la atención del dependiente, encargada o dueños, ya que os ven como dos personas adineradas y dispuestas a gastar un montón de dinero en sus establecimientos. Esto no debería ser bueno, pero siempre es mejor perder el menor tiempo posible en esos establecimientos.

5. Primer paso. La Iglesia. Es obligatorio si queréis que los padres os regalen la tele. Además, el arroz le viene muy bien a las piedras enlosadas de muchas iglesias. La Iglesia, en caso de disparidad de criterios sobre su elección, será la que designe la Novia. Esto es así por una razón muy sencilla: la Novia no puede ir mucho tiempo en el coche con semejante pedazo de traje, por lo que elige la iglesia más cercana a su domicilio. El Novio puede optar por ir hecho un churro o por cambiarse en el baño del cuarto de catequesis.

6. El Banquetazo. Existen múltiples posibilidades, desde una paella en la huerta del suegro para 300 invitados en un claro intento por batir el récord guinness (no sé si tiene algo que ver con la cerveza), hasta un banquete de los de 150 euracos el cubierto, con Reserva, Cava y Cocktail de sardinas en zumo de limón. No obstante y a modo de consejo, recomendamos meditar muy seriamente que la relación entre la comida y el regalo (lease sobre) es muy estrecha.

7. Una vez determinado qué tipo de banquete deseamos para nuestros invitados, llega el momento crucial de buscar, comparar y elegir el Restaurante. En Navarra se come muy bien, aunque también se paga lo que se come. Pero en las Bodas se paga hasta lo que no se come ni se bebe. Es importante elegir un restaurante con las siguientes premisas:

· Capacidad: Nº de invitados + posibles gorrones / capacidad del comedor. El resultado de esta sencilla fórmula matemática nunca puede superar el uno. Todo aquel local que supere el uno en esta cuenta debe ser desechado inmediatamente. Comprobar físicamente la veracidad de esta operación.

· Variedad: Pescado y Carne. Tinto y Claro. Cuchara y Tenedor. Cocinero y Camarero. Ron y Whisky. Comprobar que no existe el típico cartel que prohibe cantar.

· Calidad: Se mide por el precio del cubierto. Lógicamente si es de plata vale más que si es del todo a cien. No obstante, tener en cuenta que son de alquiler, nunca os los podréis llevar a casa delante de las narices del dueño.

· Pago: Es una operación complicada si los invitados han decidido llenaros la casa de cuberterías, cristalerías, toallas, figuritas, mantelerías, bandejitas y demás artículos de primerísima necesidad. Atentos a la palabra IVA, es una cantidad desorbitada que pagáis al dueño sin que Hacienda se entere del todo. Es de obligado cumplimiento según la Ley, así que si no sois estudiantes de derecho no tenéis por qué pagarlo todo.

· Detalles: Son variados. Marca del Reserva. Aire acondicionado, Elevalunas eléstricos, cierre descentralizado. Dirección asistida por ordenador de a bordo con doble ecualización de evasión en caso de demarraje brusco. Conviene atinar bien en estos detalles para evitar encontrarnos con un gato en lugar de la liebre en salsa de veloutte.

· Fechas: Se da la paradoja de que muchos restaurantes no tienen fecha para este tipo de ceremonías hasta bien entrado el siglo XXI. Tampoco es cuestión de encabezonarse con uno en concreto, hay muchos por ahí que dan cordero, tarta y pacharán.

· Señal: Es la cara de tontos que se os queda en el restaurante cuando el señor ese tan simpático que os ayudaba tanto a elegir el menú, os dice que son trescientos para la reserva. Pasado este momento ya no hay vuelta de hoja.

8. Entramos en el maravilloso mundo de la alta costura, por aquello de que todo “costa” un montón. Primero el vestido blanco de ella, con su velo, su cola de 3 metros, sus zapatos color marfil, su lencería tan íntima que ni tú la vas a ver la noche de bodas, no sé qué de una liga que se regala y demás. Después él se apañará un traje gris marengo a medida, con unos zapatos que resbalan que te cagas, con su chaleco, su camisita, su pedazo de corbata con nudo inglés de triple pirueta y, como no, ese pedazo de calzoncillo nuevo y limpio de los de paquetes de a tres, con su bandera y todo. Mejor no entrar en precios.

9. Flores, Sortijas, Coche, Puros, Regalos, Viaje de Luna de Miel (no vamos a hacer el chiste fácil). Todo esto va solo. Llegáis a la tienda, elegís y pagáis. Es todo obligatorio ya que cada artículo tiene su función concreta en ese día tan espectacular. A cambio, recibiréis multitud de sobres, los cuales recomendamos entregar a las mamás respectivas para evitar que en una de las vueltas ensayadas del vals, devolváis a vuestros invitados el arroz recibido en forma de billetes de cincuenta euros. Las mamás se encargarán el día siguiente de informaros, con todo lujo de detalles, de cuánto os dio el tacaño del tío Julián, que cuánto ha soltado la hermana de tu padre, que a quién se le ha olvidado el sobre en el maletero del coche del hijo. Los regalos tradicionales ya os irán llegando conforme menos los necesitéis.

A pesar de que pueda parecer una visión un tanto apocalíptica de lo que es una Boda, todas y todos han sido capaces de superar esta difícil prueba. Así que ánimo, ir jugueteando con el calendario que lo demás sale solo.

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